Con camisa roja y poco más, como nos tiene acostumbrados el artista. Wally fue Valerie Neuzil, una joven de diecisiete años, amante de Schiele que le sirvió de modelo para algunas de sus mejores obras y con la que huyó de Viena para instalarse en el campo, en Krumau, lo que hizo que fuese acusado de corrupción de menores.
Los cuadros de Schiele, eróticos en su mayor parte, retratan a la mujer sin pudor, expuesta con crudeza rallando a veces el mal gusto pero sin duda el amor, cariño y admiración que siente por el sexo femenino se reflejan también en su obra.
Hay que mirar sus obras siempre con la mente abierta y libres de prejuicios.
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